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Poema anónimo enviado por Luis Lanzillota. ¡Gracias por tu colaboración!



"Aprendí a vivir... a pesar de las espinas"

¿Que cómo aprendí a vivir

y cuándo aprendí a querer?...

¿Que cómo aprendí a sufrir?...

¿Cuándo?...¿Cómo?...

No lo sé.



Aprendí a mirar las estrellas

alumbrando los sueños con ellas.

A mirar los colores del viento

y a sentir el sabor del silencio.



Aprendí a encender ilusiones

y a escuchar hablar los corazones,

con palabras calladas,

con matices de mil sensaciones.



Cuando un día, el dolor tomó mi mano,

conocí de frente a la tristeza,

la pena y el llanto se marcharon,

al sentir el amor y su grandeza.



La soledad, querida compañera,

la que con tanto miedo rechazaba,

me mostró la paz y la armonía

de los momentos que con ella estaba.



Comprendí, el sentido de la vida,

viviendo el amor y la desdicha,

sintiendo la alegría y la tristeza,

conociendo lo breve de la vida.



Aprendí el valor de la paciencia,

a calmar los vientos de mi ira,

a llenar con mares de esperanza

las zonas más oscuras de mi vida.

Es así, que aprendí a vivir.



Por todo ello... aprende a vivir sin espinas.



¡No empieces el día de hoy con las espinas de ayer!

El día de ayer y todos los días y años anteriores han pasado ya,

están enterrados en el tiempo.

Y no puedes cambiar ya nada en ellos.



¿Te han quedado espinas?

¡No las traigas arrastrando!

Porque seguirán pichándote cada día hasta no dejarte vivir.



Hay espinas que puedes sacudirte

echándoselas en las manos a Dios.



Hay heridas de espinas que puedes curar

si sabes perdonar de veras.

Pero hay heridas que no podrás ya curar con todo el amor de este mundo.

¡Olvídate de que existen!

a1Quita el cristal de aumento de encima de tus calamidades!



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