Hasta siempre Santo Padre










Es difícil plasmar en palabras tantas emociones, tantos sentimientos.
La vida de Juan Pablo II fue ejemplo de amor y de paz.
Nada, ni nadie impidió que se entregara a todos por igual. Su rostro irradiaba una bondad infinita; y a lo largo de su peregrinaje por este mundo hizo carne las palabras de Jesucristo y cubrió al mundo de bendiciones.
Evitó guerras, se acercó a los que sufren. Nos enseñó que pedir perdón no es sinónimo de flaqueza, sino un acto de grandeza.
Jamás podremos olvidar a este gran ser humano que escribió un capítulo importante, en la historia de la humanidad.
Simplemente...

¡Gracias JUAN PABLO II! ¡Gracias Santo Padre!

Hasta siempre.

María Gabriela