Qué felicidad la del hombre
que puede traer al presente
aquellos lindos momentos
pasados con un ser querido.
Qué alegría sentir muy adentro
en lo más hondo del ser
esa vocecilla leve y suave
que sabe a ternura.
Qué paz cerrar los ojos y
transportarse en tiempos atrás
como si esa experiencia se volviera a vivir.
Qué ternura la del amigo
que con una mirada o gesto
sencillo en el silencio expresa el amor.
Qué recuerdos preciosos Dios
qué experiencia más honda
experimenta el ser antes
ésta gran realidad.
Qué tristeza la del amigo
que solo queda en el camino
cuando la mitad de su ser
la muerte llevó en torbellino.
Qué lindo es recordad
pareciera volver a vivir.
Qué triste es soñar
con el amigo que no volverá.
Miriam
25 de Septiembre de 1997